Y Despues Del Viento Hubo Un Terremoto
“Y después del viento hubo un terremoto, mas Jehová no estaba en el terremoto y después del terremoto, un fuego, mas Jehová no estaba en el fuego, y después del fuego, una voz callada y suave.”
1º Reyes 19:11-12
Una vez se le preguntó a un alma que hizo un progreso rapidísimo en el conocimiento del Señor, acerca del secreto que hacía que progresase con tanta facilidad. Entonces ella replicó de una forma concisa: “Ten cuidado de las insinuaciones”. Y la razón por la cual muchos de nosotros no conocemos mejor al Señor y le comprendemos mejor, es porque no prestamos atención a Sus insinuaciones, a Sus delicadas reprensiones y prohibiciones. Su voz, es una voz apagada y pequeña. Una voz apagada difícilmente puede oírse. Tiene que hacerse sentir sobre tu corazón y tu mente, una presión firme y delicada, como el toque del céfiro matutino sobre tu rostro. Es una voz pequeña, apacible, casi pronunciada con timidez sobre tu corazón, pero si se le presta atención, aumenta calladamente con mas claridad y se hace sentir a tu oído interior. Su voz es para el oído del amor, y el amor está presto a oír aún los susurros mas debilitados. Hay también un tiempo, en que el amor cesa de hablar si no se le responde o se le cree. Él es amor, y si tu quieres conocerle a Él y también a Su voz, presta atención constante a Sus toques delicados. En la conversación, cuando vas a usar alguna palabra, presta atención a aquella voz suave, ten cuidado con las insinuaciones y sé moderado en tu forma de hablar. Cuando vas a emprender alguna empresa en la que te parece que todo está claro y es justo, y calladamente viene a tu espíritu una sugestión que lleva consigo casi la fuerza de la convicción, préstale atención, aunque desde el punto de vista de la sabiduría humana te parezca una gran locura el tener que cambiar tus planes. Aprende también a esperar en Dios, para que te revele Su voluntad. Deje que Dios forme todos tus planes en tu mente y en tu corazón, y entonces permítele que los lleve a cabo. No poseas ninguna sabiduría de ti mismo. Muchas veces Su ejecución parecerá contradictoria al plan que Él dio. Parecerá que obra contra Él mismo. Lo que tienes que hacer es escuchar, obedecer y confiar en Dios, aunque el hacer esto parezca una locura mayor. Al fin Él hará que “todas las cosas trabajen juntamente” pero muchas veces cuando empieza a ejecutar Sus planes, Él se complace en hacer como que pierde. Así que si conoces Su voz, nunca pienses en los resultados o en los efectos posibles. Obedécele, aunque te pida que marches por la oscuridad. Él resplandecerá en ti de una forma maravillosa. Y rápidamente nacerá en tu corazón con conocimiento y una comunión con Dios que te mantendrá junto a Él, aún en las pruebas mas severas y bajo las opresiones mas terribles.
Way of Faith
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