La fábula del águila celosa
La envidia es demasiado corriente, aún entre los cristianos profesantes. En la raíz del problema están el egoísmo y el orgullo. Por ejemplo, un creyente codicia la posición de otro, o se enfada cuando el Señor usa a alguien más que a él. De esta manera, los lideres espirituales son a menudo echados abajo por las crueles saetas de la envida. Esto estorba a la causa de Cristo y hiere a muchos inocentes. Pero más allá de eso, lo que la persona celosa no acierta a darse cuenta es que realmente se está destruyendo a si misma.
Dwight L. Moody contó una vez la fábula de un áquila que estaba celosa de otra que podía volar mejor que ella. Un día el pájaro vió a un deportista con un arco y una flecha, y le dijo: " Yo desearía que tú echaras aquel águila de allá arriba abajo. " El hombre dijo que lo haría si tuviera algunas plumas para su flecha. Así, pues, el águila celosa se arrancó una de su ala. La flecha fué lanzada, pero no llegó a alcanzar a la primera águila porque estaba volando demasiado alto. La primera águila se arrancó otra pluma, y luego otra - hasta que hubo perdido tantas que ella misma no podía volar. El arquero entonces tomó ventaja de la situación, se volvió y mató al ave indefensa. Moody hizo esta aplicación: si tienes envidia de otros, a quien más dañarás con tus acciones es a tí mismo.
El medio más seguro para obtener la victoria sobre la envidia es promover el bienestar de aquel a quien envidias. Moody concluyó: " Si quieres superar este pecado, haz algún bien a la persona que te llena de resentimiento. "
Sï, para vencer a la envidia, debes mostrar amor al objeto de tu envidia.
" El corazón apacible es vida de la carne; mas la envida es carcoma de los huesos. " Proverbios 14: 30.
PAN DIARIO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario