jueves, 26 de agosto de 2010

La fábula del águila celosa

La fábula del águila celosa




La envidia es demasiado corriente, aún entre los cristianos profesantes. En la raíz del problema están el egoísmo y el orgullo. Por ejemplo, un creyente codicia la posición de otro, o se enfada cuando el Señor usa a alguien más que a él. De esta manera, los lideres espirituales son a menudo echados abajo por las crueles saetas de la envida. Esto estorba a la causa de Cristo y hiere a muchos inocentes. Pero más allá de eso, lo que la persona celosa no acierta a darse cuenta es que realmente se está destruyendo a si misma.

Dwight L. Moody contó una vez la fábula de un áquila que estaba celosa de otra que podía volar mejor que ella. Un día el pájaro vió a un deportista con un arco y una flecha, y le dijo: " Yo desearía que tú echaras aquel águila de allá arriba abajo. " El hombre dijo que lo haría si tuviera algunas plumas para su flecha. Así, pues, el águila celosa se arrancó una de su ala. La flecha fué lanzada, pero no llegó a alcanzar a la primera águila porque estaba volando demasiado alto. La primera águila se arrancó otra pluma, y luego otra - hasta que hubo perdido tantas que ella misma no podía volar. El arquero entonces tomó ventaja de la situación, se volvió y mató al ave indefensa. Moody hizo esta aplicación: si tienes envidia de otros, a quien más dañarás con tus acciones es a tí mismo.

El medio más seguro para obtener la victoria sobre la envidia es promover el bienestar de aquel a quien envidias. Moody concluyó: " Si quieres superar este pecado, haz algún bien a la persona que te llena de resentimiento. "

Sï, para vencer a la envidia, debes mostrar amor al objeto de tu envidia.

" El corazón apacible es vida de la carne; mas la envida es carcoma de los huesos. " Proverbios 14: 30.


PAN DIARIO.

No hay comentarios: