Amad@s herman@s, aquí les voy a ir compartiendo los devocionales de esta hermana, esposa de David Burt, maestro de la palabra, pastor, escritor, misionero, de gran bendición para mi, y para muchos que le escuchamos en sus estudios de la palabra de Dios. Su esposa una excelente escritora y también digna de ser leida. Espero que seáis bendecidos con sus devocionales.
ACOMODÁNDONOS A OTROS
“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles, a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Cor. 9:22).
Para ganar a la gente para Cristo, tenemos que adaptarnos a ellos, entender su mentalidad y acoplarnos a su lugar en la vida, mostrarles que les comprendemos, para no ofender, para encontrar terreno en común, tener acceso a ellos y comunicar el evangelio sin barreras.
“Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número” (v. 19). Pablo era libre, pero no usó su libertad en Cristo par ir por la vida como fariseo importante, fardando de sus conocimientos, inmóvil e inaccesible; no, se adoptaba a la gente, se hizo uno de ellos, según a quién o a quiénes tenían delante.
• Para los judíos, se comportaba como judío para ganarlos para Cristo.
• Para los que vivían bajo al ley, se sometía a la ley, para no ofenderlos innecesariamente. En Cristo era libre para cumplir ciertas leyes o prescindir de ellas, pero se sometía para tener lo máximo en común con ellos, para llevarlos a Cristo (v. 20).
• Para los que no conocían la ley, no se sometía a la ley del Antiguo Testamento para no aparecer muy diferente a ellos.
• Para los débiles, se hizo débil.
El principio es buscar no distanciarnos por nuestras diferencias, sino acercarnos a los que queremos alcanzar para el Señor. ¿Quiénes son? Si vivimos en una cuidad cosmopolita como Barcelona, significa apreciar la cultura de los diferentes grupos étnicos y no chocar con ellos. Si estamos con latinos, hablar con su vocabulario, apreciar sus costumbres, su comida, ser cariñosos como ellos lo son. Si estamos con catalanes, hablar su idioma, respetar su mentalidad, no discutir cuestiones del catalanismo, valorar su cultura y su historia. Si estamos con marroquíes, si somos mujeres, no ofender por nuestra forma de vestir, no evangelizar a los hombres. Si vamos con los gitanos, entender la cultura, aprender y valorar las cosas buenas, acercarnos lo máximo posible.
Para hacer todo esto, tenemos que deshacernos de nuestros prejuicios, tener cuidado para no ofender, ser más humildes, más dispuestos a amoldarnos, ser menos cuadrados, más abiertos, más amistosos, tener menos orgullo nacionalista, y más amor para con todas las gentes y todos los niveles de la sociedad, sin hablar siempre de lo nuestro como lo mejor. Esto hacía Pablo en sus viajes por el mundo, evangelizando en diferentes países. Esto lo podemos hacer nosotros sin movernos, si estamos en una gran cuidad, y si estamos en un pueblo o en el campo, buscando lo máximo que tenemos en común con los que nos rodean, para ganarlos para Cristo.
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