domingo, 3 de octubre de 2010

Se proclama la grandeza de Dios

Se proclama la grandeza de Dios, a quien desea buscar y Invoque, y fuy despertado por él.

Grande eres Tú, oh Señor, y digno de ser alabado, grande es tu poder y tu infinita sabiduría. Y que te alabe, el hombre, sino una partícula de tu creación, el hombre, que lleva en él su mortalidad, el testimonio de su pecado, el testimonio que resistest eres el orgulloso: Sin embargo, sería el hombre te alabará; él, sino una partícula de tu creación. Tú despiertes nos deleite en tu alabanza, porque Tú nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta reposar en ti. Concédeme, Señor, a conocer y entender qué es primero, hacer un llamamiento a ti o para alabarte? Y, de nuevo, te conozcan a ti, o hacer un llamamiento a ti? Porque, ¿quién puede llamar en ti, sin saber ti? Para el que no te conoce, puede llamar a ti como que no eres tú. O, ¿es más bien, que hacemos un llamamiento a ti que te conozcan a ti? Pero ¿cómo invocarán a Aquel en quien no han creído? O ¿cómo creerán sin un predicador? Y los que buscan al Señor se le alabamos: Para los que buscan se lo encuentra, y los que se encuentran alabarle. Yo te busco, Señor, haciendo un llamamiento a ti, y llamará a ti, creer en ti, porque nos has sido predicado. Mi fe, Señor, la palabra a ti, que me has dado, ¿con qué me has inspirado, a través de la encarnación de tu Hijo, a través del ministerio del predicador.

No hay comentarios: