Se sentará como acrisolador y purificador de la plata.” Malaquías 3:3
Nuestro Padre, que constantemente busca el perfeccionar a Sus santos en santidad, como el valor del fuego refinador. El ensayador se toma la mayor molestia con los metales mas valiosos. Los somete al fuego abrasador, porque este fuego derrite el metal y solamente la masa derretida se desprende de su mezcla o adquiere con perfección su forma nueva en el molde. El refinador anciano nunca abandona su crisol, sino que se sienta a su lado, para evitar que pueda haber un grado de temperatura excesiva y estropee el metal. Pero tan pronto como rasa de la superficie lo último de la basura, y ve su cara reflejada, entonces apaga el fuego.
Arthur T. Pierson
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