domingo, 24 de febrero de 2013

“Subió al monte, apartado.” Mateo 14:23

“Subió al monte, apartado.” Mateo 14:23

Una de las bendiciones del Sábado en los tiempos pasados, era su calma, el reposo, su paz sagrada. En la soledad se concibe una fortaleza muy extraordinaria. Los cuervos van en manadas y los lobos en cuadrillas, pero el león y el águila son animales solitarios. La fortaleza no están en el escándalo y en el ruido. La fortaleza existe en la soledad. Para que los cielos se reflejen en la superficie del lago, es necesario que haya clama en el mismo. Nuestro Señor amaba a la gente, pero leemos muy a menudo, que la dejaba y se retiraba a las colinas por la noche sin que nadie lo percibiese. La mayor parte de Su ministerio lo llevó a cabo en pueblos y ciudades junto a la costa, pero lo que El mas amaba eran las colinas, y frecuentemente cuando llegaba la noche, se sumergía en la paz de sus profundidades. Sobre todas las demás cosas, lo que hoy se necesita es que nos retiremos aparte con nuestro Señor y nos sentemos juntos a Sus pies en el retiro sagrado de Su bendita presencia. ¡Cuan valioso es para el creyente conocer el secreto de la soledad! ¡Cuan saludable es el tónico de esperar en Dios.!
Seleccionado

“Para que una vida sea poderosa, es necesario que tenga su lugar Santísimo donde Dios entre solamente.”

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