“Fe es .... la evidencia de las cosas que no se ven.” Hebreos 11:1
La fe verdadera coloca su carta en el buzón del correo y la deja que marche. La desconfianza se detiene y duda si ha de recibir respuesta alguna. Tengo en mi mesa varias cartas que escribí hace algunas semanas, pero a causa de cierta duda sobre la dirección o el contenido, aún no las he echado al correo. Ni a mi ni a nadie aún han hecho bien alguno. Nunca harán nada hasta que me desprenda de ellas y las confíe al cartero y al correo.
Esta es la forma como actúa la fe verdadera. Envía su caso a Dios, y entonces El obra. En el Salmo 37 hay un magnífico versículo que dice: “Encomienda a Jehová tu camino, y espera en él y él hará.” Pero El nunca obra hasta que nosotros encomendamos. La fe es un recibir, o mejor dicho, un tomar de los dones ofrecidos por Dios. Podemos creer, venir y encomendar, pero no nos daremos cuenta por completo de toda nuestra bendición hasta que empecemos a recibir y alcancemos la actitud de morar y tomar.
El Dr. Payson cuando joven, escribió de la forma siguiente a una madre anciana que estaba muy apesadumbrada a causa del estado de su hijo: “Usted se impacienta y sufre demasiado acerca de él. Una vez que Ud. ha orado por él, como ya lo ha hecho, y lo ha encomendado a Dios, ¿no debería de cesar su inquietud acerca de él? El mandamiento, “No estéis afanosos por nada” no tiene límites, y lo mismo puede decirse de a expresión, “Echando toda vuestra solicitud en él”. ¿Si arrojamos nuestras cargas sobre otro, pueden continuar oprimiéndonos? Con respecto a mi mismo, yo he hecho esta prueba en mis oraciones, “Si después de haber encomendado alguna cosa a Dios, puedo permanecer los mismo que Hannah sin dolores de cabeza y sin inquietarme, sin sufrir dolores del corazón, entonces continúo con la misma carga y pesar, entonces pienso que no he ejercitado mi fe.”
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