“El vaso que el Padre me ha dado, ¿no lo he de beber?” Juan 18:11
Dios se toma mil veces mas trabajo con nosotros, que el artista con su cuadro, con los muchos toques de aflicción y diferentes circunstancias, para darnos la forma mas noble y elevada ante Su vista, si recibimos con el espíritu de debemos, sus dones de mirra.
Pero cuando rechazamos la copa de la amargura y estos sentimientos se ahogan o desprecian, causamos tal herida al alma, de la cual jamás podemos curarla.
Ningún corazón puede concebir al grandísimo amor con que Dios nos da mirra, y esto que deberíamos de recibir para el bien de nuestras almas, permitimos que pase por nuestro lado sin sacar ningún provecho por nuestra gran indiferencia.
Entonces empezamos a quejarnos y decir: “¡Oh Dios Mio, todo parece estar contra mi!”. Te aconsejo lector querido, que abras tu corazón al sufrimiento y esto te obrará mas bien que si estuviese lleno de sentimientos de devoción.
Tauler
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