viernes, 10 de mayo de 2013

“Levántate Aquillón y ven Austro: Sopla mi huerto, despréndase sus aromas.” Cantares 4:16

“Levántate Aquillón y ven Austro: Sopla mi huerto, despréndase sus aromas.” Cantares 4:16

Piensa sobre el significado de esta oración por unos momentos. Su raíz está fundada en el hecho que , lo mismo que los colores deliciosos pueden permanecer escondidos en un árbol especiero, así también, los dones del Espíritu pueden estar sin ejercitarse en el corazón del mesianico. Hay muchas personas que profesan el ser, pero de ellas no procede la fragancia del amor divino o de las obras piadosas. El mismo viento sopla sobre el cardo silvestre que sobre el árbol especiero, pero solamente uno de ellos exhala olores deliciosos.
Algunas veces, Dios envía grandes pruebas a sus hijos para desarrollar sus dones. Así como las antorchas arden con mas brillantez cuando se les mueve a uno y otro lado, así como la planta del enebro da un olor mas agradable cuando se arroja a las llamas, así también las mejores cualidades de un  mesianico proceden del viento Aquillón del sufrimiento y de la adversidad. Los corazones magullados a veces exhalan el perfume que a Dios le agrada percibir.

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