“Porque
que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos.” Romanos 8:26
Mucho de
lo que en nuestra experiencia nos confunde, no es otra cosa sino la respuesta a
nuestras oraciones. Oramos por paciencia, y nuestro Padre nos envía a aquellos
que nos oprimen hasta lo último, porque “la tribulación produce
paciencia”.
Oramos por sumisión, y Dios nos envía sufrimientos, porque “la
obediencia la aprendemos por medio de las cosas que sufrimos”.
Oramos que
Dios nos conceda ser desinteresados, y El nos da oportunidades para que nos
sacrifiquemos pensando en las cosas de otros, y ofreciendo nuestras vidas por
las de nuestros hermanos.
Oramos por fortaleza y humildad, y algún mensajero
de Satanás nos atormenta de tal manera, que caemos gritando en el polvo y
pidiendo que nos libre de esto.
Oramos diciendo, “Señor, aumenta nuestra fe”,
y perdemos el dinero que poseemos, o nuestros hijos caen gravemente enfermos, o
nos visita alguna otra prueba hasta ahora desconocida, para vencer la cual,
necesitamos ejercitar cierta cantidad de fe que hasta ahora no hemos
necesitado.
Oramos por poder vivir la vida del Cordero de Dios, y El nos
proporciona la oportunidad de vivir humildemente, o de ser injuriados, y no
debemos de buscar la venganza, porque “El fue llevado como oveja a la
muerte..... y no abrió su boca.” Isaías 53
Oramos por suavidad de carácter, y
somos asaltados por una verdadera tormenta de aspereza e
irritabilidad.
Oramos por tranquilidad, y todos nuestros nervios se atirantan
hasta lo sumo, con el fin de que al acudir a El, podamos aprender que la
tranquilidad que El concede nada puede perturbarla.
Oramos por amor, y Dios
envía cierta clase de sufrimiento y nos coloca entre personas a las cuales
aparentemente no es posible amar, y les permite que digan cosas que crispan
nuestros nervios y laceran nuestro corazón, porque el amor sufre y es benigno,
el amor no es descortés, no es provocativo. EL AMOR “TODO LO SUFRE”, todo lo
cree, todo lo espera, todo lo soporta, el amor nunca deja de ser.” Oramos por
ser semejantes a YAHSHUA, y la respuesta es, “Yo te he escogido en el horno de la
aflicción.” “¿Puede un corazón perseverar, o pueden tus manos ser fuertes?”
“¿Podéis?”
El camino que conduce a la paz y la victoria, consiste en
aceptar inmediatamente todas las pruebas y circunstancias como cosas que vienen
directamente de la mano de un Padre amante, y vivir en los sitios celestiales en
la misma presencia del Trono, y mirar desde la gloria a nuestro alrededor, como
algo que ha sido amoroso, y divinamente
preparado.
Seleccionado.
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