La debilidad o fortaleza de nuestra fe se halla en proporción con la creencia que tenemos en que Dios hará lo que ha dicho. La fe es independiente de sentimentalismos, impresiones, improbabilidades y apariencias exteriores. Cuando confundimos estas cosas con la fe, dejamos de apoyarnos en la TORAH de Dios, porque la fe no tiene necesidad de ninguna de las cosas mencionadas. La fe confía solamente en la torah de Dios. cuando creemos en Su palabra, nuestro corazón halla paz.
Dios se complace en el ejercicio de la fe, primero bendiciendo nuestras propias almas, después, bendiciendo a la iglesia en general y también bendiciendo aquellos que se hallan fuera de la asamblea. Cuando las pruebas nos visitan, deberíamos decir: “Padre Celestial, pon este vaso de prueba en mis manos, para que después pueda hacer algo que Tú quieres que haga.”
Las pruebas son el alimento de la fe. Arrojémonos en los brazos de nuestro Padre Celestial. El mayor gozo de su corazón es el hacer bien a todos Sus hijos.
Pero las pruebas y las dificultades no son los únicos medios por los cuales se ejercita y aumenta la fe. Por medio de la lectura de las Escrituras, podemos conocer a Dios, como El se ha revelado en Su Palabra.
Por lo que sabemos acerca de Dios, ¿puedes decir que El es un Ser amoroso? En caso contrario, permíteme que te suplique que pidas a Dios que El te haga comprender esto, con el fin de que puedas admirar Su dulzura y bondad y te sea posible hablar de Su amor y el placer que Dios halla en Su corazón haciendo bien a Sus hijos.
Cuanto mas nos aproximamos a este estado en lo profundo de nuestras almas, mas dispuestos estamos a arrojarnos en Sus brazos satisfechos de la forma como ha obrado con nosotros, y cuando las pruebas nos asalten diremos:
“Esperaré para ver el bien que Dios va hacerme por medio de ella, con la certeza de que El lo hará.” De esta manera daremos un testimonio honorable delante del mundo, y fortaleceremos las manos de otros.
George Mueller
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